jueves 10 de diciembre de 2009

Retransmisión Deportiva

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DEPORTES



RETRANSMISIÓN DEL PARTIDO ENTRE



EL MENAJE CLUB DE FÚTBOL

Y

EL REAL DEPORTIVO ALMUERZO



Buenas tardes, señoras y señores, desde el recinto de La Cocina, desde donde les vamos a retransmitir el partido entre estos dos veteranos equipos, El Menaje Club de Fútbol y el Real Deportivo Almuerzo.



La expectación es máxima en este estadio que está a rebosar con los partidarios de uno y otro equipo. Los jugadores aún están en vestuarios y mientras tanto parte de la afición hace la ola y corea el nombre de su club. Escuchen, escuchen...


-¡MENAAAAAAAJEEEE! ¡MENAAAAAAJEEEE! ¡RA, RA, RA! ¡A POR TODAS, YA!

-¡ALMUEEEEERZO! ¡ALMUEEEEERZO! ¡SERÁ EL QUE GA-NA-RÁ!


La rivalidad es máxima el día de hoy, señoras y señores. La suerte ha sido esquiva para el Real Deportivo que, últimamente, no ha marcado goles, ni en casa ni en campo contrario. La moral está muy baja. Sus seguidores, bastante molestos, les abuchean y les hacen cortes de manga en cuanto les ven aparecer en la encimera de juego. Hoy, sin embargo, toda la afición, de uno y otro equipo, es una piña y van a defender sus colores, su bandera, su bufanda y lo que haga falta.


¡Atención! Ya salen al campo los jugadores, luciendo sus alegres camisetas. El Menaje Club de Fútbol color plata y negro, y el Real con sus verdi-blancos habituales. El árbitro lleva polo morado, pantalón azul y delantal a cuadros rojos y blancos. La emoción se palpa en las gradas, señores y señoras.Estén atentos porque creemos que hoy tendremos un partido para recordar.


La alineación, que no nos había sido desvelada hasta este momento, es la siguiente.



Por parte del Menaje Club de Fútbol vemos a Cuchillo, Cuchara de Palo, Ensaladera, Abre-Latas, - que ha estado una semana lesionado, pero ya se encuentra en perfectas condiciones -, Colador, Cazuela – pichichi de la pasada temporada-, Bandeja, Papel de Cocina, Batidora, Hervidor – reciente traspaso desde el Atlético Ikea- y el sensacional Sopera, en la portería.


En el Real Deportivo Almuerzo tenemos a Caldo de Verduras -posiblemente sea su última temporada en el Real-, Pimientos, Tomates, Apio, Patatas, Cebolla, Aceitunas Negras, Romero – que desde hace unas semanas está manteniendo conversaciones con el Hortalizas Balompié -, Sal, Pimienta, y en la portería, el brasileño Agua.


El árbitro da comienzo al primer tiempo de este partido, señores y señoras. Saca Cuchillo... Cuchillo avanza hacia Pimientos... Pimientos hace un regate, esquiva a Cuchillo pero Cuchillo vuelve a hacerse cargo de la situación y le hace la zancadilla a Pimientos que se dobla sobre el campo. ¿Se repone? No lo tenemos muy claro, creemos que se duele de algo. ¡Cuidado! Pimientos no ve que Papel de Cocina le entra por la derecha y le intercepta, pero Pimientos logra escurrirse, ¡qué buena jugada, señoras y señores! ¡qué buena jugada! ¡Atención! Parece que Pimientos se ha lesionado... Sí, efectivamente, Pimientos está lesionado y no puede levantarse... Llegan hasta él el árbitro y el masajista, que atiende a Pimientos... Minutos de incertidumbre...




Parece que todo ha quedado en un susto. De nuevo se pone en marcha el juego... Saque de Ensaladera... recoge Cuchillo... avanza... avanza Cuchillo y tropieza con Cebolla que se queda en cuadrados... No está muy fino Cebolla esta temporada... Cebolla para Pimienta... Pimienta de nuevo para Cebolla que, en un despiste, pasa a Abre-Latas que se ha quedado solo y va hacia la portería de Agua... ¡Atención! ¡Abre-Latas tiene vía libre y Agua se prepara...! Abre-Latas se acerca cada vez más, trata de buscar el hueco... parece que va a marcar... pero... ¡uyyyyyyyyy! el árbitro ha pitado fuera de juego de Hervidor... Abre-Latas grita algo sobre los muertos del árbitro y el juez lo amonesta pero no saca tarjeta... Apio aparece por el lateral izquierdo, avanza rápidamente hacia donde está Bandeja y trata de esquivarlo... pero no lo logra... Bandeja es ahora el que lidera y busca a sus compañeros... No, no hay nadie cerca... Patatas en una jugada magistral ha recuperado y se esfuerza en llegar hasta el centro pero Cuchillo está al quite, intercepta a Patatas y lo corta en trozos irregulares, ¡señoras y señores, el estadio es un clamor! Colador, que en este partido juega de defensa, viene directo hacia Cuchillo pero tropieza con Patatas rodando ambos por el suelo... El árbitro consulta... No. No hay falta, señoras y señores, son lances del juego...Ambos jugadores se dan la mano... ¡La deportividad ante todo! Papel de Cocina avanza también hacia Patatas y Patatas se escurre hábilmente entre Colador y Papel de Cocina.



Vemos que hay movimiento en los banquillos. Los entrenadores están dando órdenes... Sí, creemos que sí...Va a haber un cambio en cada equipo. Aceite de Oliva – el que fuera medio del Cooperativa Atlético de Andújar-, y Sartén -el jugador senegalés- están calentando. Ambos llevaban un par de partidos sin jugar... No sabemos quién deja el campo... Pues sí, señores oyentes, salen Papel de Cocina y Pimienta... La afición les despide con una cerrada ovación y algún que otro abucheo...


Arranca el partido de nuevo... Saque de esquina de Ensaladera... Sartén intercepta y avanza hacia Cebolla, Pimientos y Apio... La tensión es máxima en estos momentos... Sartén está imparable y va recto hacia Aceite de Oliva. ¡Ojo! ¡Se ha producido un brutal choque entre Aceite de Oliva y Sartén, quedando ambos sobre el verde de la encimera... Esperamos que no sea nada grave... En la loca carrera, peor lo tienen Pimientos, Apio y Cebolla que se precipitan sobre Sartén y Aceite de Oliva, con el consiguiente golpeamiento y ablandamiento de los jugadores... El masajista hace amago de entrar en el campo pero se lo impide el referee... Patatas y Caldo de Verduras llegan hasta donde está Cazuela y prosigue el partido, señoras y señores... a cinco minutos de finalización de la primera parte...


Sigue el juego... Cuchara de Palo, que hasta ahora no ha hecho gran cosa, saca de banda... y ¡vaya! ¡tenemos un imprevisto! ¡una Zanahoria y un Puerro han saltado al campo, ¡¡¡COMPLETAMENTE DESNUDOS!!! ¡Esto es increíble, señoras y señores! El estadio se vuelca en aplausos... Llevan una pancarta pero no vemos bien qué es lo que quieren... El árbitro ha parado el partido y los dos clubes confraternizan mientras se soluciona el altercado... Ya vemos que están retirando a los dos intrusos... Creemos que en la pancarta decían algo así como “¡Abajo el Almuerzo, que nos está quitando la vida! ¡Arbitro, malaje y matarife!”




De nuevo los dos equipos se ponen en movimiento y Cazuela hace un lanzamiento de esquina. Tras unos regates sin importancia entre Cuchara de Palo, Pimientos y Apio, el árbitro pita el final del primer tiempo...

Los jugadores abandonan el campo y se dirigen hacia vestuarios...



Con el marcador a cero, se reanuda la segunda parte:



MENAJE CLUB DE FÚTBOL 0

REAL DEPORTIVO ALMUERZO 0


El árbitro pita el comienzo del segundo tiempo y Romero es el que toma la delantera... Romero de un cabezazo pasa a Pimientos que vuela hacia la portería contraria... Sartén intercepta a Pimientos... Pimientos se recupera y, ¡se equivoca! ¡Se equivoca Pimientos, señores, y se echa encima de Cazuela...! ¡La cosa está que arde! Hervidor corre en apoyo de Cazuela y Cazuela le hace señas de que se vaya hacia la izquierda... Hervidor se desliza hacia la portería contraria esquivando a Tomates, que está teniendo un juego algo irregular en este partido pero que, ¡atención! ha conseguido hacerse con el control y ahora va hacia el medio del campo... Batidora avanza rápidamente, se pone en el camino de Tomates y tras un encontronazo lo deja hecho puré...


¡¡El estadio hierve, señores oyentes!! Hacía tiempo que no se vivían momentos tan intensos como estos... El cansancio ya está haciendo mella en los jugadores y podemos observar cómo Patatas, Caldo de Verduras e incluso Agua, están en plena ebullición...


El reloj no da tregua y queda poco para que finalice el partido... El marcador sigue cero a cero aunque los jugadores de uno y otro bando están poniendo toda su voluntad. Cuchara de Palo va hacia Cebolla y Patatas. Tomates y Caldo de Verduras están a la espera... Apio le hace un pase a Aceitunas Negras... Cazuela se prepara para el quite... ¡atención! Aceitunas Negras viene muy fuerte y busca a Pimientos, que está cerca de Cazuela... Hervidor intenta hacer un regate, Bandeja avanza hacia él... Cuchara de Palo se mete entre Aceitunas Negras, Patatas, Tomates y Apio, ¡y en este momento el árbitro pita ¡falta! ¡falta de... Sal! Falta de Sal, que ha llegado desde el centro, ha resbalado y se ha dejado caer sobre Cuchara de Palo, sin mayores consecuencias para Cuchara de Palo... El entrenador del Real Deportivo tiene puestas grandes esperanzas en Sal, este joven jugador que probablemente enderezaría el partido de tener más tiempo pero que de todas maneras lo está volviendo más sabroso para todos sus seguidores...


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Se reanuda el juego... El arbitro va mirando su reloj... Quedan apenas diez minutos para que termine el encuentro... Cuchara de Palo se ha recuperado y sigue imparable entre Cebollas, Tomates, Pimientos, Apio y Patatas... Aceitunas Negras intenta parar la trayectoria de Cuchara de Palo, pero no lo consigue... Romero está cerca... se les echa encima... sin embargo Cuchillo se encuentra a la expectativa y Cazuela marcha raudo hacia la portería de Agua... ¡Silencio en las gradas! ¡apenas se respira! Pero ahora... ahora ¡el estadio se levanta, grita, aúlla! ¡El estadio se viene abajo, señoras y señores! Cazuela está próximo a la portería y Agua se prepara para parar lo imparable, porque Cazuela está insuperable esta tarde y aunque Agua se echa sobre Cazuela, Cazuela marca...¡GOL! ¡GOLGOLGOLGOLGOLGOLGOLGOLGOLGOLGOLGOL! ¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL, de Caaaaaazuelaaaaaaa! ¡Señoras y Señores! Tremendísimo gol de Cazuela que corre por el campo gritando de alegría ante el jolgorio de toda la afición menajista...!




Menaje Club de Fútbol, 1

Real Deportivo Almuerzo 0


Los jugadores del Menaje se felicitan entre ellos. El entrenador grita hacia sus jugadores. El arbitro pita y manda que se reanude el juego... pero esto ya es un desmadre, señoras y señores, la emoción, el vocerío y la exaltación en las gradas de La Cocina es incontenible...


Sartén corre hacia un extremo del campo seguido de Cuchillo y Hervidor... Saque de banda de Ensaladera... En el Real Deportivo ya no quedan energías... Esto ya está acabado, señoras y señores... El abatimiento es evidente en el banquillo del Real Deportivo y justo en este momento el árbitro pita final del partido mientras el estadio estalla en gritos y aplausos...




Estas son las cosas del fútbol, queridos oyentes... Y nosotros nos despedimos, señoras y señores, después de haberle retransmitido el partido entre el Menaje Club de Fútbol y el Real Deportivo Almuerzo, esperando que haya disfrutado de la emisión.


¡Bon Appétit!


María del Carmen Polo Soler

sábado 5 de diciembre de 2009

Gelín y la Tormenta. Un Cuento de Navidad



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La casona de los Pontejos era de las más prósperas del lugar, con tierras, muchos caballos, vacas y bastantes ovejas.


En la casa vivían los padres, ya ancianos, y el primogénito, casado y con dos hijos varones, Manuel y Gelín. Manuel, a sus doce años, ayudaba al padre y al abuelo en los prados y en las cuadras. Gelín, el pequeño de nueve, era avispado y le gustaba corretear por los montes con el ganado. El se encargaba de llevar y traer a las ovejas desde la casa a las praderas, junto a Montano, su perro montañés.



El mes de diciembre estaba siendo inusualmente cálido ese invierno. La nieve apenas habían rozado el campo y todavía podía aprovecharse algo de hierba para alimentar al ganado, por eso la mañana del 24 de diciembre, Gelín se marchó, como cada día, monte arriba, con las ovejas y con su perro. El día era gris y frío pero nada hacía pensar que sería muy distinto a como habían sido los días anteriores. El chico llevaba su comida en un morral, a su espalda, y caminaba despacio, lanzando silbidos y ramas que Montano se apresuraba en traerle de vuelta. Pasado el barranco y el arroyo, Gelín se detuvo y dejó que las ovejas vagaran a su antojo, mientras Montano corría de un lado a otro entre ellas, o se acercaba al niño para tumbarse a descansar durante breves momentos.


Hacia mediodía, mientras se comía el pan con morcilla, preparado por la madre, y le daba pequeños trozos de queso a Montano, comenzó a soplar el viento y a encapotarse el cielo con gruesas nubes negras. La lluvia comenzó a caer con fuerza mientras los rayos cruzaban el cielo y los truenos retumbaban por todo el monte. Las ovejas balaban y se apretujaban unas contra otras, asustadas. Gelín llevó a los animales, con ayuda de Montano, hasta unas peñas cercanas. Allí trató de resguardarse hasta que pasara la tormenta y pudieran emprender el camino de regreso a la casona.
El tiempo iba pasando y el aguacero no cesaba. Gelín sabía que no podía quedarse allí arriba, en aquel lugar no encontraría cobijo para él y sus animales. La tarde comenzaba a declinar, la oscuridad se iba haciendo más densa y la lluvia arreciaba cada vez más. El monte se iba poblando de sombras amenazantes. Si se hacía de noche y continuaban allí estarían a merced de las alimañas y de los lobos. Gelín miró a Montano, acurrucado contra él, y le susurró... A casa Montano, vámonos a casa...

El animal se levantó y al lado de Gelín iba guiando a las ovejas y corderos, que tropezaban, balando de miedo, monte abajo. El chico no sabía el tiempo que llevaba caminando bajo la lluvia. Tampoco podía ver mucho más allá de unos metros delante de él. Trataba de que las ovejas estuvieran juntas, de que no cayeran por los barrancos. No sabía muy bien si ya habían pasado el arroyo, estaba completamente desorientado, aun así él seguía caminando hacia la casa.



De pronto Montano comenzó a ladrar y Gelín pudo distinguir una débil luz en la distancia. Esperanzado, pensando que era su casa, se encaminó hacia ella junto con sus animales. Cuando logró llegar hasta la luz, todo cubierto de barro, tiritando de frío y asustado, comprobó que la luz no era de la casona, sino que ésta venía de una de las ventanucas de la ermita de San Cipriano. Empujó la puerta, que estaba entornada, y metió a las ovejas y a Montano en su interior, cerrando la vieja puerta de madera tras él. Ante la imagen de San Cipriano parpadeaba la luz macilenta de tres candiles de aceite. Gelín se tumbó en el suelo, junto a las ovejas y a Montano, y se durmió profundamente.


La familia, extrañada de la tardanza del chico, y viendo que la tormenta empeoraba, había salido en su busca hasta que se hizo tan oscuro que ya no supieron dónde buscar, regresando hasta la casona. Habían caminado horas y horas bajo la tormenta, llamando al chico y al perro, sin resultado alguno. El padre temía que se hubiera despeñado por algún barranco de los varios que había por los alrededores. Desalentados, entristecidos, pasaron la Nochebuena en vela, rezando, esperando que clarease el día para salir de nuevo en su busca.

Mientras tanto, Gelín, hecho un ovillo contra Montano, dormía al lado del sencillo altar de piedra. Le despertaron los balidos de los corderos y la luz de la mañana colándose por las dos pequeñas ventanas. Restregándose los ojos se levantó y abrió la puerta de la ermita.



El monte, aquel día de Navidad, aparecía ante él húmedo y deslumbrante. El arroyo cercano se había desbordado durante la noche, formando una laguna que llegaba hasta el bosque de pinos cercano. Algunos árboles yacían caídos, tronchados por la fuerza del viento. Un tímido sol aparecía entre nubes blancas de algodón haciendo brillar las hojas de los eucaliptos.

Gelín hizo salir a sus animales y cerró la puerta tras de sí. Sabía que su casa estaba a unos tres kilómetros de la pequeña iglesia, ya no tenía ninguna pérdida. A mitad de camino, con sus ovejas caminando delante de él y Montano ladrando y saltando alrededor, Gelín oyó voces difundiéndose por las praderas. Pronto reconoció la voz del abuelo y de su padre y Montano corrió, ladrando, para encontrarse con ellos, volviendo rápidamente al lado del niño. Gelín abrazó al padre y al abuelo y les dijo que estaba bien, que gracias a la luz de los candiles de la ermita, que lo había guiado hasta el lugar, no les había pasado nada, pudiendo refugiarse en ella para pasar la noche.



Semanas después, cuando bajaron al mercado del pueblo para aprovisionarse de algunas herramientas y alimentos, el padre de Gelín comentó con el cura lo que había sucedido el día de Nochebuena, con la tormenta que desbordó el arroyo y la suerte que había tenido el muchacho de que las mujerucas que cuidaban la ermita hubiesen prendido los candiles y se dejaran la puerta sin cerrar, seguramente en un descuido, porque gracias a eso el muchacho había podido encontrar el camino y quedarse allí sin sufrir peligro alguno.

El cura, no salía de su asombro. La única explicación que encontraba era que había sido un milagro puesto que la ermita de San Cipriano tan sólo se abría en las romerías y la última, como el padre de Gelín muy bien sabía, había tenido lugar la primavera pasada y desde entonces permanecía cerrada a cal y canto, sin nadie que se acercara ni a limpiar ni a airear el recinto. Y así seguiría hasta que llegara la próxima primavera.

Sea como fuere, milagro o no, aquella Nochebuena sería recordada por la familia como la noche más afortunada de sus vidas. Guiado por la luz que se filtraba a través de las ventanas de una ermita solitaria, bajo la compasiva mirada del santo de madera,
el niño había dormido plácidamente, quedando a resguardo de la tempestad, salvando así su vida y la de todos sus animales.

María del Carmen Polo

sábado 28 de noviembre de 2009

Una Historia de Amor

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En las ramas de un manzano, una araña salerosa, teje que teje una colcha, resistente y muy sedosa.


Tanto trabaja la araña, hilando con tanto afán, que los vecinos se extrañan, muertos de curiosidad. Y no es que estuviera ociosa, nuestra araña del manzano, cualquier otro día del año, es que a veces muy tranquila podían verla mano sobre mano sobre mano sobre mano...

¿A qué venía tal frenesí, se decían la oruga, la mariposa, el caracol, la babosa, la rana jacarandosa, la abeja y el colibrí?

¿Es que se casa la araña? ¿Es que la piensa alquilar? ¿Quizá prepara una fiesta? ¿Quizá invitados tendrá?

Todo eran chismorreos en torno a la colcha bella, que en las ramas del manzano la araña bordó con seda.

Llegó la noche al manzano. La oscuridad con su manto dió un beso de buenas noches al huerto que bostezaba. Se durmieron las abejas, las orugas quedáronse muy calladas, y se cubrieron con barro las ranitas en la charca.



Tras el monte más cercano, apareció presumiendo una hermosísima dama. Mírala con cuánto afán se perfuma, se acicala, se adorna con mil estrellas su cabellera de plata. Mírala con cuánto orgullo se desliza por el cielo sabiendo que nadie la iguala, que es única, que sólo hay una.

Desde el manzano del huerto, una araña embelesada espera, espera y espera, muy nerviosa y angustiada...

Ya debería dormirse pero, ¿cómo puede dormir si está tan enamorada? Ella espera con fervor una noche de pasión y que se quede con ella su querida y linda Luna.


Cuando la Luna llegó a la altura del manzano, era tan grande el fulgor que las ramas desprendían que intrigada se acercó para ver qué sucedía. Prendida de amor quedó, nuestra dama de la noche, en la seda de la colcha que la araña había tejido a lo largo de aquel día.



Y la Luna a la araña amó hasta que Amanecer llegó y en su oído susurró que era hora de volver por donde había venido. Con cuánta pena la Luna se despidió de la colcha, del manzano, de su amado y de las ramas. Con cuánto dolor nuestra araña accedió a dejarla partir con la llegada del alba. Y tanto lloraba la Luna que toda la seda llenó con sus lágrimas tan blancas... ¡Adiós, adiós, no me olvides...! ¡Adiós, adiós, amor mío...!

Y para que la araña la amara y recordara que a su lado la había tenido, cubrió la colcha de perlas...



... que es conocido por todos como gotas de rocío...

Y aquí termina la historia de una araña salerosa que hiló una colcha de seda, en las ramas de un manzano, porque, ya ven lo que son las cosas, sin remedio se prendó de una dama misteriosa que loquita la volvió.

Y es que, como todos en el huerto decían... ¡qué fuerza tiene el cariño! ¡qué no se hará por amor!

María del Carmen Polo