lunes 17 de septiembre de 2007

Beatrix Potter


Hace tiempo que yo quería escribir sobre esta mujer, Beatrix Potter, nacida el 28 de julio de 1866, en Londres. Una mujer de la época victoriana, criada en una familia donde se animaba a ejercitar el arte, con un padre y un círculo de amistades que eran, asímismo, artistas.

No es difícil, de este modo, encontrar el camino que ella siguió. Era más fácil aún si se podía ir de vacaciones al campo, y eso lo hacía muy a menudo, acompañando a sus padres. Solían ir a la Región de los Lagos, de magnífica naturaleza. Esa naturaleza que ella aprendió a dibujar tan bien mientras su hermano cazaba mariposas que luego pinchaba sobre un corcho.



Sus amigos, ella misma lo decía, eran los animales. En su habitación lápices, acuarelas, tinta, plumas, papel y su imaginación, llenaban toda la estancia. Beatrix pintaba y sus animalitos cobraban vida sobre su mesa de dibujo. Le ponía nombres, los sacaba del anonimato, les otorgaba una vida.
También escribía cartas ilustradas con sus animalitos. Y, por supuesto, y sobre todo, cuentos. El que la llevó a la fama fue "The Tale of Peter Rabbit" (Cuento de Pedro el Conejo) publicado en 1902. Hubo muchísimos más cuentos (trece libros en total), para deleite de la infancia inglesa, y más tarde de todo el mundo.


Tenía paciencia para observar, cariño hacia todo lo que le rodeaba, agudeza para descubrir, amor hacia la naturaleza y un gran talento para plasmarlo en sus cuartillas. Pasaba horas y horas, sin cansarse, deambulando por los campos, decidiendo qué pintar, sintiendo empatía con las ardillas, las setas, los conejos, las ranas, las mariposas...
Antes de darse a conocer como escritora de cuentos de niños, ganaba algún dinero vendiendo sus primorosas tarjetas postales. Los editores, a veces tan ciegos, no confiaban en que aquel tipo de escritura fuera a calar entre la población y la rechazaron en varias ocasiones. Resuelta, no obstante, a que sus pequeños amigos vieran la luz, ella misma editó su primer libro, el cual fue todo un éxito.


A partir de entonces pudo vivir de su trabajo, de hacer lo que más le gustaba: leer, dibujar, escribir.
Solía decir, de pequeña, que ella nunca se casaría. Y llegó a la edad de 32 años soltera, aunque tuvo oportunidad de haberse casado convenientemente. Más la conveniencia -tan en boga en la época- no entraba en los planes de Beatrix, para disgusto de su madre.
Su oportunidad vino con el editor que le propuso publicar todos los cuentos que escribiera, Norman Warne. Entonces sí, entonces llegó el amor y, aunque sus padres no lo aprobaban, al final se decidió que la boda tendría lugar a su vuelta de la Región de los Lagos, tras las vacaciones de verano.
La boda nunca se celebró porque su prometido enfermó y murió, sin que ella pudiera llegar siquiera a verlo. Fue la hermana de su prometido, gran amiga suya, la que le dio la mala noticia.
Beatrix cayó en una terrible depresión. Se encerró en su habitación y pintó, pintó, pintó... hasta la extenuación, hasta que todos los animales saltaron de su escritorio y comenzaron a vagar por las esquinas de la habitación, entre papeles arrugados, tinta derramada y acuarelas húmedas.



Tras este duro revés se marchó a la Región de los Lagos y compró una casa, una preciosa casa rodeada de árboles y flores. Allí siguió ejercitando su prodigiosa memoria. Salió de su estado de postración gracias a su intento por mejorar el entorno, las tierras, los bosques. Fue una gran ecologista, una ecologista anticipada, en una época en la que no se hablaba de cosa semejante.
Cuidó sus propiedades e incluso las fue ampliando -era ya una mujer con grandes sumas de dinero en el banco, gracias a su trabajo de escritora- dando trabajo a mucha gente.



El abogado que cuidó de la compra de su casa, amigo suyo de la infancia, William Heelis, se hizo asiduo de la casa de Beatrix. El también amaba el campo, la naturaleza, su región. Con el tiempo y a la edad de 46 años contrajo matrimonio con él -con la oposición de su padres, naturalmente, que tampoco consideraban a William adecuado para su categoría social-.


Es imposible, ante la vista de estos dibujos, no quedarse extasiado por su gran maestría en el trazo. Son dibujos tiernos, dulces, maravillosos. A veces caracteriza a sus amigos vestidos con ropas de humanos. Les da alma, les pone voz, los identifica y los hace únicos.



Para aquellos a los que les guste escribir cuentos, e incluso si tiene el talento y la habilidad, poder decorarlos por sí mismos, ¿cómo no sentirse atraído por la figura de esta mujer que tanto amó a los animales, a la naturaleza, hasta el punto de hacer de ella el centro de su existencia? Y no sólo de ella, sino de tantos y tantos dibujantes escritores que día a día nos deleitan con sus letras y sus grabados.
A mi, desde luego, me dan unas tremendas ganas no sólo de escribir cuentos para niños -cosa que suelo hacer, de vez en cuando- sino de pintar, dibujar. Porque es, desde luego, un inmenso placer ver tu obra adornada por tí misma.
Beatrix Potter, esta gran mujer, murió en 1943, y su legado, en forma de cuentos, dibujos, diarios, cartas, nos llega a nosotros y se extenderá en el tiempo reconociéndosela como la gran dibujante y escritora que fue.
María del Carmen Polo

17 comentarios:

Sureando dijo...

Maricarmen: me ha dado un vuelco el corazón al leer esta entrada. Beatrix Potter es mi ídolo desde siempre, adoro sus dibujos, su vida, sus historias.
Había pensado hacer una entrada sobre ella, pero te has anticipado. Es increíble encontrarse con gentes maravillosas como tú que saben descubrir la belleza y compartirla.
Con entradas como éstas se refuerza la maravilla de tener un blog y llegar a tantas personas en el mundo entero.
Felicidades, has relatado su vida con las palabras precisas. Un abrazo.

Mari Carmen dijo...

Hola, Beatriz :) Me alegra que te haya gustado la entrada. Yo también soy una fan de esta mujer. Sus dibujos me enamoraron desde el primer momento en que los vi. Tu también deberías poner una entrada, si te apetece, sobre esta escritora. Seguro que puedes añadir muchas más cosas. Yo no quería extenderme demasiado,pero una vez que la escribí, me sentí muy pero que muy bien :)

Un abrazo, Beatriz.

Rebeca dijo...

Quien no haya crecido leyendo los cuentos de Beatrix Potter y mirando sus animalitos, no ha tenido infancia...

Mari Carmen dijo...

Bueno, más que de Beatrix Potter, hemos crecido con Andersen y los Hermanos Grimm :) Pero desde luego que habría que leer a esta mujer.

Un beso, guapa.

Merce dijo...

Preciosos dibujos...he de reconocer que no la conocía, o a lo mejor si, es posible que haya leído alguno de sus cuentos sin saber de quien eran...

Saludos

Jesús dijo...

oí hablar de ella por la película que acaban de estrenar. Me parece una mujer que crontribuyo al buen gusto de miles de personas de su epcoa. Todo empezo a estropearse con Disney y no digamos ahora con los dibujos japoneses

Antonio Catpo dijo...

gracias por la entrada Mari Carmen. Yo nunca leí a Beatrix Potter pero la estoy descubriendo ahora que leo cuentos a mis hijos .. pero debo confesarte que Fernandito aun prefiere "La guerra de las Galaxias"

Caminarsingluten dijo...

Muchas gracias Mari Carmen, por este estupendo artículo sobre Beatrix Potter, una mujer de la que si habíamos visto sus dibujos y leido algo, pero de la que no conocíamos su maravillosa historia, que ahora y gracias a tí, a tu talento en exponerlo, nos has alegrado al ver que siempre existió alguien preocupado por la ecología y el medio ambiente, la pena es que no estemos todos preocupados.

Los dibujos son extraordinarios y la suerte que tuvo de vivir en plena naturaleza algo envidiable...

Como siempre es muy grato visitar tu blog.

Besos,

Ana y Víctor.

Mari Carmen dijo...

Hola, Merce, algo así me ha sucedido a mí. No tenía ni idea de quién era, pero mira, más vale tarde que nunca :)

Jesús, yo también he visto la película recientemente, y me ha encantado. Ella refleja una época y una sociedad, la Inglaterra victoriana. Disney es otra historia, otro momento, y no digamos ya los dibujos japoneses, que a los que yo, sinceramente, no les veo la gracia (si exceptuamos Heidi y poco más).

Antonio es lógico que tu hijo prefiera la guerra de las galaxias. Es hijo de su tiempo :)

Ana, Víctor, ya véis, ella era una caminante y amante de la naturaleza, como vosotros :)

Un abrazo a todos.

Charo dijo...

Siempre ha admirado sus dibujos, y recuerdo que en televisión hacían una serie de dibujos animados de Pedro el Conejo. Comenzaba con una imagen de Beatrix paseando por un pueblecito y una lluvia repentina que le llevaba corriendo hasta su casa. A partir de allí comenzaban las aventuras de Pedro.

Yo crecí con los cuentos de hadas, pero he de reconocer que Beatrix Potter era una adelantada a su tiempo, cuando todo el mundo escribía sobre las hadas, ella lo hacía sobre la naturaleza, que no deja de estar ligada con el mundo mágico.

Un beso

Alicia Rosell dijo...

Querida maricarmen: Vi la película sobre la vida de esta entrañable mujer. A mi me gustó especialmente, por eso hoy me ha gustado ver que nos hablabas de ella.

Yo puse una entrada sobre la película, la autora y sus ilustraciones cuando se estrenó en los Cines. Tampoco conocía de ella mucho más allá de sus dibujos llenos de sensibilidad y plasticidad.
Creo que René Zellweger hacía bien su papel.

Es cierto que no es conocida como los hermanos Grimm, ¿tendrá algo que ver con que era mujer? Tengamos en cuenta que en aquéllos tiempos una mujer tenía más difícil todavía publicar... pero ella se topó con un editor (interpretado por un inefable y elegante Ewan MacGregor), que la sacó del anonimato y la hizo rica, con el cual se casó y del cual, por desgracia, enviudó.

Me gustó la película, me gustan sus dibujos y me gustó esta entrada que me recuerda a la mía. Gracias por recordarla.

Besos, Mari Carmen. Cariños,
Alicia.

Matvi. dijo...

Los mayorcitos somos muy afortunados de no haber crecido con televisión, internet y tanta tecnología. No hubiésemos conocido a Andersen, ni los Grimm, ni Mother Goose, y de Beatrix Potter, a lo más a su sobrino Harry.

carmen dijo...

Siempre es un placer y ver lo que has dejado escrito, dando ese toque de ternura.
No leí los cuentos de Beatrix Potter en mi niñez pero si compré algunos para mis hijos y son una delicia.

Por simple curiosidad busqué en google la entrada Potter y no es hasta la página 6 que no aparece el nombre de Beatrix Potter. Sin comentarios.

Un abrazo

Pamela dijo...

Hola Maricarmen: Preciosa entrada y ¡tan bien documentada! He sentido un calorcito de infancia en el pecho con su lectura. Gracias

luz de gas dijo...

Una fan más de Beatrix, aunque también la he conocido de mayor. Mi hija tiene las obras completas, un regalo que realmente nos encantó a ambas, más a mí, quizá que a ella. Me ha encantado lo que has contado sobre ella, y el ver una vez más sus entrañables dibujos . Un abrazo Mari Carmen

Mari Carmen dijo...

Matías, Carmen, Pamela, Luz, gracias por querer compartir conmigo vuestros comentarios sobre esta gran mujer.

Es cierto, Matías. Gracias a no tener tanto avance tecnológico -y hemos crecido sin trauma alguno, al menos yo- he podido leer y leer sin descanso desde que apenas tenía seis años. Y salir al campo, observar la naturaleza y sentirme unida a ella.

Sí, Carmen, no es demasiado conocida, al menos yo no la conocía y, sin embargo, sus cuentos son estupendos y no tienen nada que envidiar a los de Andersen o los Hermanos Grimm.

Pamela, por eso quise dejarla, porque también a mí me sabía a calor de infancia :)

Luz, estoy segura de que tu lo has disfrutado más que tu hija. Me pasó algo similar con los libros de El Pequeño Nicolás, libros que todos los adultos deberían leer porque son grandiosos, no sólo el texto de René Goscinny, que es fresco, inteligente y desternillante, sino por los fantásticos dibujos de Jean-Jacques Sempé. Yo los he leído todos, en castellano, junto a Rebeca, mi hija, y en francés, por el placer de leerlos en su lengua original, y volveré a leerlos muchas más veces.

Un abrazo,

Patricia dijo...

La descripción que has hecho de su vida y su obra maravillosa contribuye a que siga estando no sólo entre los que ya crecimos sino en los chiquitos que siguen deleitándose con sus cuentos de ternura infinita e imágenes inolvidables.
Precioso post! Creo como madre, que su lectura no debe faltar en ninguna biblioteca, y nos ayuda en la formación de nuestros niños.
La "editión du desastre" tiene desde hace unos cuantos años, un portafolio de postales que bien vale la pena tener!! El único problema es que luego ¡¡no quieres usarlas de tan lindas que son!!
Un beso
Patricia