jueves 2 de julio de 2009

Sábados Literarios de Mercedes

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Las Horas

Antes... y Ahora (Invierno y Verano)

9:30.- Esta mañana no será demasiado complicada. Pondremos las notas de los alumnos de quinto, alguna llamada telefónica y poco más. Está bien así, que menuda semanita que hemos tenido de trabajo... Me asomo a la ventana y miro hacia la sierra. Se ve tan limpia, se siente tan cercana que a una le parece que sólo con deslizar el cristal puedes plantarte allí y caminar entre los pinos. Algunas nubecillas se pasean por sus cumbres, pero son nubes acaloradas que apenas se mueven de tanta desgana como tienen.


Tic, tac, tic, tac, tic, tac...

Fatigado el corazón,
arrastra las horas
un oscuro y viejo reloj,
en la penumbra de la sala
donde bordan
sus manteles
doña Inés
y doña Clara.



10:15.
- Dejo preparada una propuesta de beca. Es necesario dejarla hecha para que firme el director del proyecto, que estará ausente durante casi tres semanas. A continuación, comienza la puesta de notas. Entre aprobado y suspenso me río pensando en el desliz que tuvo mi mente esta mañana. Al salir del metro he visto a una chica con un plano de metro de Madrid en la mano. Desplegado como estaba, he leído, en el encabezamiento del plano, 'Plano Esquelético de Madrid'. Y me ha dado por reir porque no es 'Esquelético' lo que pone, sino 'Esquemático'.

Reflexionando, me he dado cuenta de que quizá mi mente no iba tan descaminada. Con el antiguo plano de metro las líneas multicolores se ceñían a la ciudad, con sus curvitas y sus recodos, que nos daban la sensación de plenitud, de una ciudad redonda, amable. Con el nuevo plano del metro, la ciudad se nos ha quedado en los huesos, toda líneas rectas y ángulos de noventa grados. Ahora es una ciudad anoréxica...



Tic, tac, tic, tac tic, tac...

Llegó Noviembre
y trajo niebla,
y trajo muerte.
Por las ranuras abiertas

en los sucios ventanales
se cuelan,
intrusos invernales:
el frío estremecedor

y el viento huraño,
con su lúgubre lamento.
Ráfagas de lluvia golpean los cristales
tiñendo con triste soledad

las calles y soportales
del pueblo.


12:20
.- Las notas ya están puestas. Al salir al pasillo me ha envuelto una oleada de calor. Los despachos están climatizados, pero estos larguísimos corredores tiene una temperatura bastante subidita de tono. Bueno, poco importa el calor. Ya es fin de semana, o casi, y me siento contenta. Este tiempo, aunque aplatane un poco, le sienta muy bien a mi cuerpo. Siempre ha sido así. ¡Viva el verano!


Tic, tac, tic, tac, tic, tac...

-¡Qué oscuridad, Clarita!
¡Enciende la luz, que apenas veo!
¡Y aviva el brasero,
que me estoy quedando helada!
El día se tornó muy feo,
mis huesos presienten

que se acerca la nevada.

¿Qué hora es, Clara?


13:35.-
Los chicos se marchan a comer. Miro hacia la autovía de La Coruña. Los coches serpentean incesantemente. A veces tengo la impresión de que es una rueda sin fin y son los mismos automóviles los que pasan, una y otra vez, por el mismo kilómetro. El aire abrasa, a pesar de que una leve brisa sacude las ramas de los árboles.

-Sí que eres quejica, hermana,
deja de parlotear

como pájaro agorero,

que ya deben de ser las dos,
o puede que sean las tres...
¡Con la costura, ya ves,
se nos fue
el santo al cielo!
-Entonces pon la radio, Clarita.
-Ya voy, ya, mujer...

13:45.- Una avispa se ha colado por la ventana abierta y vuela, atontada, por el despacho. No le hago caso. ¿Habrá venido a hacer un master de ingeniería? La observo posarse aquí y allá. Debe estar perpleja, preguntándose... pero.., pero..., ¿dónde diantres me he metido? Me dijeron que para llegar a la reunión con las demás chicas, sólo había que cruzar al otro lado, que era todo recto...

Creo que no le ha gustado demasiado el espacio. Tampoco he debido gustarle yo. Ya ves tú, con lo remajísima que soy... Ha dado un par de vueltas más de inspección y se ha largado por donde ha venido.
O la Secretaría del Master para Avispas Avispadas estaba cerrada o no la han debido admitir en el curso...


Tic, tac, tic, tac tic, tac...

Doña Clara
pincha la aguja
sobre una rosa
bermeja,
deja por un instante
sobre la mesa
el bastidor de madera
y enciende el receptor
con mano temblorosa,
mientras doña Inés

mira hacia el reloj

que arrastra las horas
sobre el estante.

-Sólo faltan tres minutos
para que sean las dos.

¡Siéntate y escucha,
Clarita,
que ya es la hora del Parte!


14:00.-
Hora de cerrar. Me marcho. Los pasillos están desiertos. No se escuchan ni los ascensores. Recojo mis cosas, cierro la puerta del despacho y me apresto a enfrentarme al bochorno. A pesar de todo, el paseo hasta el metro no es desagradable si una se va arrimando a la sombra de los árboles. El aire, calentón, te lame la piel. Ay, ay, ay, que está un poco fuera de sí este aire...


Tic, tac, tic, tac tic, tac...

Y en la sala adormecida,

entre hilos de colores,

pájaros en las cortinas,
las tijeras,
el rosario,
cuadros de antes de la guerra,

un Sagrado Corazón
y algún que otro relicario,
se esparce con ritmo lento
el eco del noticiero,

y envuelve a las dos mujeres

que han visto caer la nieve

durante más de sesenta inviernos:

Noticias de Radio Nacional de España.
Son las dos de la tarde.

Una hora menos
en Canarias...


14:15.- Entro en la estación del metro. El tren se acerca. Se abren sus puertas. En un santiamén, los vagones se tragan a todos los que esperaban, abanicándose, charlando, en los andenes. Me lo imagino como un inmenso gusano que es capaz de atiborrarse de carne humana sin cesar. Come y escupe. Come y vomita. El metro, me digo, es el mayor bulímico del mundo.

Mª del Carmen Polo Soler

16 comentarios:

Isabel Romana dijo...

Me encantó tu mapa "esquelético" del metro de Madrid. Aunque de algún modo es verdad, es un esqueleto de hierro cuya médula está compuesta de aire, oscuridad y miles de corazones latiendo... Saludos cordiales.

LUNA dijo...

Una jornada completa, con sus quehaceres y la descripción del entorno.
Un relato magnífico
Un besito

Any dijo...

Me gustó el relato de las dos hermanas, en esas vidas las horas parecen deslizarse lentamente, se pierde un poco la noción del tiempo en contrapunto con la otra historia.
Muy buena la imagen de la bulimia del metro, me encantó.
un beso

Jesús dijo...

Si hoy es sábado esto es literatura, y de la buena.

alfredo dijo...

Horas paralelas, con un común denominador, llenarlas con la sorpresa improbable de lo cotidiano, El "Metro" y el "Parte" prototipos de una frecuencia inamovible, pero que convergen en una historía llena de recuerdos y anhelos.

Buena composición.
Besos

Carmen Andújar dijo...

Muy bonita descripciòn del paso del tiempo tan rápido que pasa sin apenas darte cuenta. Ya me imagino tu colegio con esos pasillos largos, me recuerda al instituto que yo iba, y lo de aprobar o suspender, supongo que tendréis esas discusiones eternas para al final aprobar a más de la cuenta.
Preciosa combinación de imagen, poesía y prosa.
Un beso

mar dijo...

Las mismas horas en diferentes épocas y diferentes personas adquieren una realidad totalmente distinta.
Me ha gustado mucho tu relato
La bulimia del metro me sorprendió y me encantó
Un beso de Mar

chonoman dijo...

Dos historias en un mismo mundo y con las mismas horas pero a pesar de tener en común eso se crean dos universos totalmente diferentes.
Besotes.
Paola

Mari Carmen dijo...

Hola, chicos, chicas :) Es un gusto teneros por aquí.

Carmen, no es un colegio donde trabajo, es una Escuela Técnica Superior de Ingeniería (de la Universidad Politécnica de Madrid). Nuestros futuros ingenieros son chicos muy inteligentes y suelen tener muy buenas notas :)

Isabel, qué hermosa frase... aire, oscuridad y miles de corazones latiendo...

...al unísono. Todos metidos en el mismo barco. Todos iguales, y todos tan diferentes...

Gracias, Luna, Any, Jesús (ay, Jesús, ojalá fuera así, pero sólo es un divertimento :) ), Alfredo, Mar y Paola. Enseguidita iré a sentir vuestras 'Horas'

Abrazos

Dorotea dijo...

Yo solo voy de turista a Madrid, y pocas veces, pero lo del mapa 'esquelético' es una expresión estupemda. Y tu relato tan hábilmente tejido de realidad y poesís. Me ha encantado.
Un abrazo.

Neogeminis dijo...

Muy original tu manera de entrelazar relatos y poesías...las bellas imágenes agregan lo suyo.
Las horas pueden ser tiranas o aliadas, todo depende de nuestras ansiedades...y soledades.


Un abrazo!

JR dijo...

Me gusto el juego que formaste con el relato y la prosa poética, reforzado con buenas imágenes, un gusto leerte.

Saludos.

CASANDRA dijo...

Muy poético leerte y ver tus ilustraciones un premio.
Esos dos tiempos... me gustaría haber conocido el de entonces, puede más mi romanticismo...

saludos pasada ya tu media noche,
para mí todavía es sábado...

Sylvia Reguero dijo...

Magnifico relato de este dia de tu trabajo,la poesia también muy buena,aqui hace un calor espantoso.
Besos.

Sylvia Reguero dijo...

Magnifico relato de este dia de tu trabajo,la poesia también muy buena,aqui hace un calor espantoso.
Besos.

ElPoeta dijo...

Disculpa si por una vez paso por tu espacio sin comentar el contenido de tu entrada, pero quiero avisar a todos mis amigos de que he publicado la entrada número 200 de mi blog y me tomo un descanso, no sin antes agradecer todo el cariño y la amistad que siempre me das. Un beso con cariño,
V.