viernes 19 de junio de 2009

... Y que cumplas muchos más...



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Naciste con la luna plena. Aquel 19 de junio, a las 9 de la noche, yo paseaba mi barriga por unas Tendillas bulliciosas, alegres, con olor a pescaito frito y gazpacho cordobés. Ese día había estado trabajando y me había despedido de mis compañeras de la Escuela de Agrónomos con un... hasta mañana... Hacía una temperatura estupenda. Cielo despejado. Luna llena. Y yo... encantada porque ya sólo quedaba una semana para que nacieras.

Pero a las 4 de la mañana de aquel día 20 llamaste a la puerta y me dijiste que ya estaba bien de estar allí dentro, que querías ver por ti misma el Guadalquivir, y la Judería, y los jardines del Alcázar, cubiertos de rosas y geranios, el puente romano, las fiestas, los patios rebosantes de aroma y color, los naranjos y las palomas que anidaban en los campanarios. Y a las 7 - las calles recién puestas y regadas-, en el hospital Reina Sofía, por fin nos saludamos -con una semana de adelanto-, yo feliz de que todo hubiera sido tan rápido y tan fácil, de que estuvieras sanita aunque hubieras nacido tan menudita, y tú muy formal, muy valiente, intrigada por tanta luz y tantas voces desconocidas.

Mañana, día 20, pues, es tu cumpleaños, Rebeca. Pocas veces no hemos celebrado este día juntos, pero este sábado será uno de esos días porque yo estaré todo el fin de semana entre Teruel y Albarracín, con el grupo de fotografía y otros compañeros de la Universidad Popular de Fuenlabrada. Es nuestro viaje de fin de curso. Ha coincidido así, ¡qué le vamos a hacer! De todas maneras, la semana próxima lo celebraremos como debe ser.

Por tanto, como no voy a estar, quiero desearte un muy feliz cumpleaños desde aquí, aunque lógicamente también hablaré contigo. Deseo que siempre tengas la sonrisa tan luminosa como la luna que te amadrinó, la mirada ilusionada, las manos llenas de proyectos y el corazón repleto de alegría. Que la tristeza y el dolor apenas te rocen y si lo hacen, que desaparezcan cuanto antes.

Eres la niña de mis ojos. No tengo otra, y estoy orgullosísima de la mujer que eres: dulce, hermosa e inteligente.




Como eres una enamorada de Irlanda, desde que estuviste estudiando un curso de tu carrera en la UCD, en Dublín, te dejo algo que, sin duda, te gustará, porque tú también sabías hacer lo que hacen ellos: bailar su Irish Dance.

Espero que este día sea estupendo para ti y que podamos celebrar muchísimos más cumpleaños todos juntos.

Te quiero.

¡Feliz Cumpleaños, Rebeca!...

Mari Carmen